Vespa 125 vnb1m

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Una mañana un grupo de amigos asistimos en nuestras motos Vespa a una exposición de autos clásicos que cordialmente un distinguido club de la ciudad de Guayaquil nos había invitado. Era Octubre del año 2013,  asistí con una Vespa rally 200 de 1978, de aspecto antiguo y desgastada, de repente, justo cuando habíamos decidido retirarnos de los exteriores del Centro Comercial Albán Borja donde se realizó el evento, un señor de edad ya avanzada me levantó la vnb1hectormano indicándome que me detenga  trataba de decirme algo pero no puede escuchar debido al sonido de los motores encendidos, detuve la marcha y apagué la moto, se me acercó con un saludo muy cordial, muy respetuoso; mis amigos al ver que me detuve también decidieron parar y esperar, me dijo que le gustó mucho mi moto porque él también tiene una similar, me admiré, me manifestó que quería venderla, amablemente me dejó sus datos y nos despedimos, luego de un tiempo me puse en contacto con aquel señor invitándome  a su domicilio a conocer la moto de la que tanto me hablaba, al ingresar apuntó con su dedo indicando la dirección e inmediatamente nos dirigimos a una bodega, desde afuera se podía divisar la mítica Vespa  a través de una ventana, se encontraba junto a varias pertenencias  pudiendo distinguir el número de placa  y el año 1964, sin duda alguna me di cuenta que se trataba de una moto singular, muy antigua, al ingresar se notaba deteriorada producto del transcurrir de los años, con su pintura desgastada pero armada completamente con todas sus partes, el señor se emocionó tanto como yo que decidimos sacarla con cuidado apartando todas aquellas cosas que formaban parte del ambiente que durante mucho tiempo acompañó a aquel scooter, me habló de cómo llegó a sus manos ese vehículo, la  compró nueva en los establecimientos de Fiat sucursal Guayaquil en el año 1960, la utilizaba mucho en sus épocas de soltero, para movilizarse a su trabajo hasta que con el pasar de los días  tuvo un desperfecto que le impidió continuar su uso, un vecino al extrañar ver la Vespa pasar le preguntó si podía repararla, asintiendo le permitió, más adelante  nuevamente un desperfecto apareció y fue allí cuando la guardó hace aproximadamente  30 años y desde ese entonces permaneció ahí sin recibir ni un rayo de sol.

Al final de tan placentera conversación aquel señor con mucha pena dejó partir su preciado tesoro sabiendo que estará en buenas manos y con una oportunidad más para seguir cautivando miradas  a su paso.

 

Gabriel Vera

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